Anoche, fui a una cita con un hombre muy alto y guapo que se llama Enrique. Fue especialmente interesante porque él eligió mi restaurante favorito sin mí le decía. Pues, usualmente no confío en gente tan rápido, pero el restaurante era una señal buenísimo. Cuando llegábamos, la camarera nos mostró la mesa y nos dio los menús. Enrique me dijo que yo podría pedir cualquiera comida y bebida yo quería. Reíamos mucho y hablábamos sobre muchas temas. Aprendía mucho sobre sus gustos y su vida en general. Me fascina que él le encanta su familia. (No puedes encontrar un hombre como así cada día.)

Después de terminaba la cena, Enrique pagó la cuenta y caminamos alrededor de la ciudad. Era una noche maravilla. Mientras pasábamos una tienda que vendía helado, decidimos a compartir el helado. De repente, nos enfocaron las caras con una luz. Las asustamos, pero me daba cuenta que las luces fueron cameras. Yo no quería ese momento a arruinar nuestra cita pero yo estaba avergonzada que el ‘paparazzi’ nos siguieron. Me disgusta cuando el ‘paparazzi’ afecta a mi vida personal.

Escapamos por la puerta detrás de la tienda y después él me llevaba a mi casa. No exactamente el final perfecto pero está bien. Ojala que Enrique me llame tarde porque me cae muy bien. Pues, si no es destino que conocemos otro vez, estoy joven; todavía tengo tiempo cuantioso para encontrar mi media naranja.